Es evidente que en nuestra propia casa, cada uno puede poner la mesa a su modo y según su estilo de vida. Sin embargo, es cierto, que, si vamos a recibir a invitados a una comida o cena o, sobre todo, si tenemos niños en casa, conviene que sepan cómo se pone la mesa correctamente. El término “poner la mesa” es un término antiguo, anterior al siglo XIX en el que no existía el comedor como tal y las comidas se hacían en pequeñas mesas desmontables o plegables en la sala que, en cada caso, se destinara para ello. Si queréis un recordatorio de la forma de colocar las distintas piezas de la vajilla, cubertería y cristalería en la mesa, acompañadnos en este pequeño recorrido de una de las partes que más nos fascinan en The Home Academy a la hora de recibir.

cómo vestir la mesa

 

Lo primero que hacemos al vestir una mesa es colocar el mantel bien planchado. Si vais a poner cristalería especialmente delicada, conviene que pongáis un muletón antes del mantel, no sólo os ayudará a proteger la mesa, sino a fijar mejor las copas para que no se deslicen y se rompan. El muletón podéis encontrarlo en tiendas de hogar, se trata de una pieza textil que por lo general va por un lado plastificado y por el otro tiene un tejido suave y mullido.

El “mundo platos” es una maravilla. Si tenéis una vajilla completa seguro que contaréis con bajo platos, platos llanos, platos hondos, platillos de pan, platillos de mantequilla, cuencos para ensalada…Tan sólo debéis saber que el bajo plato será el que definirá el espacio donde se sentará cada comensal y que entre cada plato deberéis dejar al menos 65 centímetros de distancia para que todos estén cómodos. Encima del bajo plato se situaría el plato llano, el platillo del pan a la izquierda del plato, en la parte superior de los cubiertos y si ponéis cuenco para ensalada, a la derecha, en la parte superior de los cubiertos. El plato hondo no deberá estar dispuesto en la mesa, sino que se sacará cuando se vaya a servir en él lo que vayamos a tomar.

En cuanto a los cubiertos, su colocación es muy sencilla, ya que se pondrán por orden de utilización. Si entre nuestros invitados hubiera alguna persona zurda, convendría ponerlos a la inversa, si no, a la derecha (de la parte más alejada del plato hacia la parte más cercana) se pondría la cuchara, la pala de pescado y el cuchillo, con el filo mirando siempre hacia el plato. A la izquierda del plato pondremos, de la parte más alejada a la más próxima al plato, el tenedor de pescado y el tenedor de carne. Y los cubiertos de postre, de un tamaño más pequeño, se colocan en la parte superior del plato (de dentro hacia afuera) por este orden: el cuchillo (filo mirando a la izquierda), el tenedor (púas mirando a la derecha) y la cucharilla (mirando a la izquierda). De todos modos, siempre tenemos la opción de sacar estos cubiertos a la vez que servimos el postre en lugar de ponerlos en la mesa desde el principio.

En cuanto a las servilletas, conviene que sean de tela. Pueden colocarse a la derecha o a la izquierda del plato, al lado de los cubiertos, doblada en forma de triángulo o bien, encima del plato llano doblada a modo de rectángulo.

En lo que respecta a la colocación de las copas, tendremos que situarlas en línea recta frente al plato llano de izquierda a derecha por este orden: agua, vino tinto, vino blanco y jerez. Detrás de ellas la de cava o champán. También pueden colocarse frente al plato haciendo una elipse o a la derecha del plato en diagonal, todo dependerá del espacio y del efecto estético que queramos conseguir en la mesa.

Es muy importante que la mesa sea armoniosa y donde tengamos sólo los elementos indispensables, evitando que haya demasiado “ruido” con objetos, adornos o utensilios diversos. Para ello, si el espacio lo permite, es de mucha ayuda contar con una pequeña mesa o superficie de apoyo donde podemos tener, botellas, cubiertos, platos y otros útiles de servir.

Por último, la ambientación y estética de la mesa la conseguiremos jugando con las vajillas, cristalerías y cuberterías. También con los tejidos de manteles y servilletas (texturas y colores) y por supuesto, con los elementos decorativos que nos ayuden a dar un estilo, como pequeños guiños en función del tipo de cena y motivo de celebración o elementos estacionales y naturales que embellecerán ese momento.