Parece obvio que la función de un recibidor es la de recibir, pero en muchos casos esta primera zona de la casa es, con frecuencia, el lugar donde más puede llegar a reinar el caos si no le damos su verdadero sentido. Es aquí donde se acumulan zapatos, abrigos, bolsos, papeles, paraguas, bolsas, mochilas e infinidad de objetos que no nos ayudarán a dar la bienvenida a nadie, ni a sentir esa paz que nos gustaría experimentar cuando llegamos a casa. Pero ¿Qué aspectos más esenciales debemos tener en cuenta para lograr un recibidor ordenado y armonioso? Desde The Home Academy queremos compartir contigo 3 claves para organizar el recibidor sin importar las dimensiones que tenga.

Clave 1: Funcionalidad.-
Como todo en la vida, al pensar en nuestro recibidor hay que hacerse la pregunta de “¿para qué?”, “¿Para qué quiero que sirva mi recibidor?” Si la respuesta es para RECIBIR, no dudes en dadle esa función.
Esto significa que “aparentemente” el recibidor no debe ser un lugar donde se concentren demasiadas cosas, sino que debiera ser un espacio despejado y acogedor que ofreciera la primera impresión de la personalidad y sentir de nuestra casa, que no es otra que la nuestra propia.
En muchos casos, el recibidor es también el lugar donde dejar los abrigos y accesorios al salir o al llegar a casa.
Esta otra función más práctica debemos resolverla de forma que nos ayude a mantener la armonía que buscamos para nuestro recibidor y que pueda convivir con la primera función de “recibir”. Es aquí donde el orden se hace imprescindible.
Clave 2: Orden.-
A la hora de buscar el orden adecuado para tu recibidor, piensa en las dimensiones que tiene esta estancia de la casa. Si sus medidas son reducidas, no te compliques y haz que dicho espacio esté lo más despejado posible.
Piensa que tan sólo necesitarás una pequeña balda o consola donde poder dejar las llaves y poco más, así como un espejo que apoye el ambiente que le queremos dar. Incluso basta con tener una madera bonita encima del radiador a modo de pequeña encimera donde poner un pequeño detalle.
En este caso, será necesario que destines espacio en un armario ropero de la casa para guardar los abrigos, zapatos y accesorios de diario, con el fin de que tengan su lugar cada vez que salís o llegáis a casa. Al tener un sitio donde guardarlos evitarás dejarlos en cualquier parte.
Si cuentas con un hall grande, aprovecha el espacio que mejor se preste para hacer un armario ropero que quede totalmente cerrado a la vista, pero donde puedas organizar dentro todo aquello que usáis cada día (abrigos, chaquetas, zapatos, zapatillas de estar por casa, botas de agua, bolsos o accesorios de invierno, como guantes, gorros o bufandas…) Incluyo puedes tener una caja donde ir depositando la correspondencia, las llaves o cualquier otro utensilio pequeño que necesites tener a mano.
Si las dimensiones del armario lo permite, siempre puedes dejar un espacio reservado para los invitados, con el fin de que la llegada y la ida sea lo más armoniosa posible.
Clave 3: Decoambientación.-
La decoración o ambientación de esta primera zona de la casa es esencial para transmitir quiénes somos. En este sentido, los colores, la iluminación, los aromas y los pequeños detalles no ayudarán a crear nuestro recibidor ideal.
Los tonos claros en paredes y muebles siempre transmiten calma y bienestar, sobre todo si el recibidor es pequeño. Optar por tonalidades de blanco, gris o beige te ayudarán a darle esa atmósfera visual de armonía y bienestar.
La iluminación también es importante, sobre todo si no cuentas con luz natural. En este sentido, conviene buscar que la luz sea amarilla, siempre será más agradable y cálida que la luz que da una tonalidad azul.
Igualmente, si el espacio lo permite, tener un pequeño apoyo o punto de luz sobre una consola o balda dará ese toque acogedor que tanto gusta. En otoño e invierno, también puedes ambientar con pequeñas velitas que te recuerden ese sentimiento de bienestar y recogimiento que esperas de tu hogar.
Por último, no olvides usar esencias naturales para perfumar la casa y tener siempre un pequeño detalle estacional para ambientar. Para decorar la casa de forma natural, basta con unas flores frescas en primavera, conchas en verano y en otoño-invierno, algún sencillo centro con castañas, piñas, granadas, hojas secas y otras maravillas que podemos encontrar dando un paseo por el campo.