Las rosquillas son ese dulce que en ciertos momentos del año se hacían en las casas. En Madrid, durante las Fiestas de San Isidro tomarlas es un clásico. Las rosquillas tontas y las listas monopolizan los escaparates de las mejores pastelerías de la ciudad. Si os animáis a prepararlas en casa, sólo necesitáis dos cosas, buenos ingredientes y vivir el proceso sin prisas, dándoles vueltas en la sartén para que crezcan y se doren adecuadamente. Os contamos cómo elaborarlas para que os queden riquísimas.

Los ingredientes que necesitaréis para que os salgan unas veinte unidades son muy sencillos, 2 huevos, 125 gramos de azúcar, 200 mililitros de nata, una cucharada de licor de anís, 400 gramos de harina, una cucharadita de levadura química, aceite de oliva virgen extra, una cucharadita de anís verde y azúcar glacé para decorar.

Rosquillas fritas

 

Al igual que se hace en cualquier receta de repostería, prepararemos todos los ingredientes para que estén a temperatura ambiente. Para comenzar a elaborar las rosquillas, lo primero que haremos será batir los huevos con el azúcar hasta que la mezcla esté cremosa y el grano de azúcar se haya deshecho e integrado totalmente.

Después, tamizaremos la harina junto con la levadura. De esta mezcla añadiremos a los huevos batidos un tercio, además de la nata y el licor de anís y seguiremos batiendo todo. Sin dejar de batir, iremos añadiendo el resto de la harina poco a poco, así como el anís verde molido.

La masa obtenida de esta mezcla, tendremos que trabajarla hasta que se pegue a las manos y la dejaremos reposar treinta minutos aproximadamente.

Cuando la masa haya reposado, nos impregnaremos las manos en aceite e iremos cogiendo pequeñas porciones, haremos con ellas bolitas y las uniremos de dos en dos, haciendo en el centro un agujero.

Una vez que ya tengamos las rosquillas formadas, pondremos la sartén más honda que tengamos con un buen fondo de aceite. Cuando el aceite esté caliente, pero no en exceso, iremos friendo las rosquillas en él hasta que estén bien doraditas. A medida que se vayan haciendo, las iremos sacando y las dejaremos reposar en una fuente con un papel absorbente de cocina.

Para servirlas, las pondremos en un plato bonito, sin el papel absorbente, y las espolvorearemos con azúcar glacé. Si veis que estos días de mayo refresca o llueve, sería ideal tomarlas para merendar con un chocolate caliente, pasaréis una tarde de lo más reconfortante en casa con aroma a anís y a chocolate.