La primavera es una estación idónea para hacer una limpieza en profundidad de la cocina. Aunque lo ideal es que se vayan haciendo limpiezas periódicas para que no se ensucie en exceso, destinar un par de momentos al año para hacerla en profundidad hará que nuestra cocina sea ese espacio donde apetece estar y disfrutar. En función de lo grande que sea la cocina y la cantidad de utensilios que almacenéis en ella, su limpieza puede llevaros de 6 a 8 horas. Si no tenéis tiempo para hacer esta limpieza de forma intensiva os recomendamos que lo hagáis en dos fases. ¿Queréis saber cómo?

cómo limpiar a fondo la cocina

 

Primera fase: los armarios y el horno.

En esta primera fase os proponemos limpiar por dentro y por fuera los armarios que tengáis en vuestra cocina. Para ello, os aconsejamos comenzar por la parte de arriba de los armarios y del frigorífico, si es que éstos no llegan hasta el techo. Para eliminar toda la grasa acumulada, no dudéis en utilizar una bayeta de microfibra humedecida en agua caliente a la que añadiremos un limpiador multiusos. Una vez hecho esto, secad bien con un paño.

Después, comenzad a vaciar armario por armario, nunca todos a la vez. Si lo que guardáis en ellos es vajilla que no se usa a diario, conviene lavarla en el lavavajillas o a mano para quitarle la suciedad que se haya ido depositando, normalmente, grasa y polvo. Si lo que almacenáis son productos de alimentación a modo de despensa, aprovechad para revisar si alguno de ellos ha caducado para retirarlo. Una vez vaciado cada armario, limpiadlo por dentro con agua jabonosa, secad bien con un paño y volved a colocar los utensilios o alimentos que vayan en cada uno. Este momento de la limpieza es ideal para comprobar también si queréis conservar todos los útiles que tenéis guardados o si preferís prescindir de alguno para ganar espacio. Por último, limpiad y secad bien por fuera los laterales y las puertas de los armarios, incluido el frigorífico.

Para limpiar el horno, podéis preparar en casa un limpiador natural con bicarbonato de sodio y agua. Se trata de hacer una mezcla con ambos ingredientes con los que se obtiene una pasta que se repartirá en el interior del horno y las bandejas. Dejadlo actuar una hora y retirad después con un paño humedecido en vinagre. Si al secarse aparece una capa fina blanquecina, es resto del bicarbonato que habrá que aclarar con agua jabonosa y una bayeta. Si preferís limpiar el horno con un producto especial para ello, leed con cuidado el modo de uso y una vez aclarado, encended el horno a 50 grados durante 15 minutos así eliminaréis los posibles aromas que haya dejado dicho producto.

Segunda fase: Campana extractora, azulejos, lámpara, ventana, puerta, encimeras, mesa, sillas y suelo.

La campana extractora es una de las zonas que más suciedad acumula. Quitad los filtros y lavadlos en el lavavajillas, quedarán como nuevos. Mientras tanto, limpiad la estructura exterior con un producto multiusos jabonoso. Después, si tenéis la cocina alicatada, continuad por los azulejos con una bayeta empapada en agua limpia y jabonosa, secándolos después. Igualmente, limpiad la ventana por dentro y por fuera así como la puerta.

Seguidamente, quitad la pantalla de la lámpara o los tubos fluorescentes para retirar la suciedad y limpiad a fondo las encimeras y los utensilios que tengáis en ellas. En cuanto a la mesa y las sillas, mirad bien de qué material están hechas para limpiarlas apropiadamente, sobre todo las patas y travesaños.

En cuanto al suelo, dependiendo del material, limpiad muy bien sin olvidar la parte de abajo de los muebles y las esquinas.

Si queréis hacer la limpieza de forma natural siempre podéis usar jabón neutro, vinagre y bicarbonato en las superficies más sucias, apostando por aromas, a ser posible, también naturales.